¿Para cuando las listas abiertas?. ¿Para cuando los diputados de distrito?. ¿Para cuando los políticos preocupados por los electores de sus zonas y no por las consignas de los partidos?. ¿Para cuando el fin de los paracaidistas?. ¿Para cuando un país donde los Gobiernos e instituciones públicas acepten limitar sus poderes y den más valor y derechos a los individuos?. ¿Para cuando el fin del café para todos?. ¿Para cuando una separación efectiva de los poderes democráticos?. ¿Para cuando un Senado que tenga utilidad?. ¿Para cuando una transparencia en la financiación de los partidos?. Y finalmente, ¿PARA CUANDO UN GOBIERNO QUE NO NOS TRATE DE BORREGOS Y QUE NO PRETENDA SABER MEJOR QUE EL CIUDADANO DE A PIE COMO TIENE QUE VIVIR, HACER, SER Y PARECER?.
Si alguien tiene respuestas, por favor que me envie un correo.
domingo, 13 de junio de 2010
miércoles, 12 de mayo de 2010
UNA DECISION INSUFICIENTE
Ya comienzan a producirse movimientos en la toma de decisiones económicas y que afectan a España. Llegan tarde e impuestas por el FMI, BCE y los gobiernos fuertes de Europa y América. Han escuchado mucho a los agente económicos y sus lobbys y nada a los ciudadanos. La disminución de 5% en los salarios a los funcionarios es insuficiente y escasa. Mucho más importante hubiese sido intentar hacer útil y productiva a la sociedad la función pública. Sigue sin estar resulta la inmigración en España y las políticas energéticas. Nadie plantea seriamente la reforma de los partidos políticos, reforma que se me antoja imprescindible para sanear la vida pública y mejorar los valores positivos en la sociedad.
Aún faltan muchas cosas por hacer y pocos los dispuestos a desarrollarlas....
Aún faltan muchas cosas por hacer y pocos los dispuestos a desarrollarlas....
sábado, 27 de marzo de 2010
¿Cómo podemos salir de la crisis?
¿Cómo podemos salir de la crisis?: cambiando el modelo de un Estado donde el Gobierno ni siquiera tiene atribuciones para controlar el despilfarro de CCAA y Ayuntamientos, que representan el ¡70% del gasto público!, con un derroche de más de 100.000 millones de euros año; cambiando el sistema electoral, para hacer de España una democracia y no la basura impuesta por los prohombres de la Transición; y privatizando las cajas de ahorro, para que en vez de financiar a los políticos y a sus amigos, pasen a financiar a la gente honrada y trabajadora. Y esto solo requiere una cosa, voluntad política. Por supuesto ni el PSOE ni el PP están por la labor, pues la dictadura partitocrática, y la posibilidad de mantener a una casta de más de 100.000 cargos cada uno, expoliando a los ciudadanos, sin que estos tengan la menor posibilidad de defenderse, es la base de su poder. Pero ahora es diferente, este modelo de Estado despilfarrador, incontrolable, ineficiente y corrupto ya no se sostiene, pronto estará al borde del colapso, y o se adoptan esas medidas o la alternativa es el Apocalipsis económico y la revuelta social.
viernes, 5 de marzo de 2010
Hijo, hazte funcionario... porque ser funcionario es para siempre.
El otro día, en un bar del Congreso de los Diputados, se escuchó la siguiente conversación:"Que las cuentas públicas no cuadran, el déficit sube y hay que recortar gastos. Yo no lo dudaba: hacía un ERE entre los funcionarios y de los tres millones que hay me cargaba a un millón. Y ya verías cómo mejoraba la administración y se acababa la crisis. Si es que el pago del empleo público se lleva la quinta parte del presupuesto del país.
Que un funcionario, aunque no de un palo al agua o sepa hacer la o con un canuto, lo sea de por vida hasta que se muera o se jubile me parece un insulto para los cuatro millones de parados que hay. Y que, mientras miles de empresas privadas quiebran o tienen que hacer EREs y en la Unión Europea todos estén recortando funcionario, el Estado siga aquí aumentando el número de funcionarios, un 32% entre 2000 y 2008... bueno, me pone enfermo. Es anacrónico, antiproductivo y un caldo de cultivo de corrupción. Papá, no entiendo por qué vosotros en el Congreso no cambiáis la legislación."El joven observó cómo su última frase producía una amplia sonrisa en el rostro senatorial de su progenitor, quien terminó de un sorbo su café antes de replicarle poniéndole una mano condescendiente en el hombro."Hijo, ¿tú sábes cuántos parlamentarios, en el Congreso de los Diputados, son en origen empleados públicos? El 72%. ¿Crees tú que alguna vez vamos a elaborar una ley que recorte privilegios de los funcionarios? Ahí tienes tu respuesta. Los partidos han caído en manos de gente que, segura de mantener su lugar de trabajo habitual, hace incursiones en la política por divertimento o para cambiar de aires."Así que, como decían nuestras madres: "Hijo, hazte funcionario... es un puesto para toda la vida."En Fijo para siempre, ¿pero inamovible?, Javier Martín recoge en El País la opinión de distintos expertos.Francisco Longo, profesor de recursos humanos en ESADE: "Por razones de interés general, la hiperprotección laboral del empleo público debe acabar. Cuando la Administración pública no puede mantenerse debe ser lógico que elimine servicios y puestos de trabajo, como sucede en la empresa privada". "Históricamente, el empleo vitalicio fue una prueba de salud democrática: un cuerpo de funcionarios permanente para evitar que el Gobierno entrante pusiera a sus funcionarios y despidiera a los anteriores, como aún sucede en países latinoamericanos." "Eso era necesario en trabajos ligados a los servicios de autoridad, donde el bien público dominante es la imparcialidad. "Con el tiempo, la protección extraordinaria del empleo público se ha extendido a otros que nada tienen que ver con la autoridad, como profesorado, médicos o servicios sociales, es decir, a la inmensa mayoría. Parecería lógico que estas personas, aparte del examen de entrada, tuvieran que superar de tiempo en tiempo unas evaluaciones para seguir en el empleo".Domingo Fernández, presidente del sindicato de funcionarios CSI-CSIF: "El empleo de por vida es la mejor garantía de profesionalidad" "No nos asusta la evaluación, pero con recompensas si es positiva; y sin que signifique el despido, si sale negativa"Salvador Cardús, catedrático de Sociología: "Me gustaría renegar de mi condición de funcionario porque mi remuneración no depende de mis méritos, sino de mis años de antigüedad". "El empleo de por vida es difícilmente justificable; pero si hay que hacerlo, que dé cuenta de la calidad de su trabajo con mecanismos de control transparentes".Enrique Cejudo cuenta su experiencia como secretario sustituto del Juzgado número 1 de El Ejido (Almería): "A las ocho de la mañana, una persona ficha por todos, y a las tres, otra hace lo mismo. No se trabaja ni cuatro horas al día. Se puede verificar muy fácilmente pues todos los fichajes se hacen en el mismo ordenador".
Y... todo sigue igual
Que un funcionario, aunque no de un palo al agua o sepa hacer la o con un canuto, lo sea de por vida hasta que se muera o se jubile me parece un insulto para los cuatro millones de parados que hay. Y que, mientras miles de empresas privadas quiebran o tienen que hacer EREs y en la Unión Europea todos estén recortando funcionario, el Estado siga aquí aumentando el número de funcionarios, un 32% entre 2000 y 2008... bueno, me pone enfermo. Es anacrónico, antiproductivo y un caldo de cultivo de corrupción. Papá, no entiendo por qué vosotros en el Congreso no cambiáis la legislación."El joven observó cómo su última frase producía una amplia sonrisa en el rostro senatorial de su progenitor, quien terminó de un sorbo su café antes de replicarle poniéndole una mano condescendiente en el hombro."Hijo, ¿tú sábes cuántos parlamentarios, en el Congreso de los Diputados, son en origen empleados públicos? El 72%. ¿Crees tú que alguna vez vamos a elaborar una ley que recorte privilegios de los funcionarios? Ahí tienes tu respuesta. Los partidos han caído en manos de gente que, segura de mantener su lugar de trabajo habitual, hace incursiones en la política por divertimento o para cambiar de aires."Así que, como decían nuestras madres: "Hijo, hazte funcionario... es un puesto para toda la vida."En Fijo para siempre, ¿pero inamovible?, Javier Martín recoge en El País la opinión de distintos expertos.Francisco Longo, profesor de recursos humanos en ESADE: "Por razones de interés general, la hiperprotección laboral del empleo público debe acabar. Cuando la Administración pública no puede mantenerse debe ser lógico que elimine servicios y puestos de trabajo, como sucede en la empresa privada". "Históricamente, el empleo vitalicio fue una prueba de salud democrática: un cuerpo de funcionarios permanente para evitar que el Gobierno entrante pusiera a sus funcionarios y despidiera a los anteriores, como aún sucede en países latinoamericanos." "Eso era necesario en trabajos ligados a los servicios de autoridad, donde el bien público dominante es la imparcialidad. "Con el tiempo, la protección extraordinaria del empleo público se ha extendido a otros que nada tienen que ver con la autoridad, como profesorado, médicos o servicios sociales, es decir, a la inmensa mayoría. Parecería lógico que estas personas, aparte del examen de entrada, tuvieran que superar de tiempo en tiempo unas evaluaciones para seguir en el empleo".Domingo Fernández, presidente del sindicato de funcionarios CSI-CSIF: "El empleo de por vida es la mejor garantía de profesionalidad" "No nos asusta la evaluación, pero con recompensas si es positiva; y sin que signifique el despido, si sale negativa"Salvador Cardús, catedrático de Sociología: "Me gustaría renegar de mi condición de funcionario porque mi remuneración no depende de mis méritos, sino de mis años de antigüedad". "El empleo de por vida es difícilmente justificable; pero si hay que hacerlo, que dé cuenta de la calidad de su trabajo con mecanismos de control transparentes".Enrique Cejudo cuenta su experiencia como secretario sustituto del Juzgado número 1 de El Ejido (Almería): "A las ocho de la mañana, una persona ficha por todos, y a las tres, otra hace lo mismo. No se trabaja ni cuatro horas al día. Se puede verificar muy fácilmente pues todos los fichajes se hacen en el mismo ordenador".
Y... todo sigue igual
viernes, 26 de febrero de 2010
LOS TIEMPOS Y LA PRODUCTIVIDAD
La forma en la que utilizamos el tiempo en nuestra vida cotidiana es determinante para que una persona, una ciudad o un país tenga una productividad equilibrada. Los países del Norte de Europa funcionan con unos tiempos muy diferentes a los nuestros, los europeos del sur. Ello hace que sean más competitivos que nosotros. Pueden producir lo mismo en mucho menos tiempo. Esta obviedad no queremos verla en España y por ello seguimos abriendo el comercio a las 10 de la mañana y cerrándole a las 9 de la noche. ¡¡¡Seguimos perdiendo mucho tiempo y a esto lo llamamos "saber vivir", y no queremos darnos cuenta que esta forma de distribuir los tiempos nos está empobreciendo con una escasa productividad en todos los ámbitos.
Este tema da para escribir miles de páginas, concluiré sugiriendo que cambiemos nuestros hábitos de dormir, de trabajar, de divertirnos para asemejarnos a nuestros vecinos y poder ser un poco más productivos, estaremos ayudando a resolver en parte la actual crisis económica, crisis política y crisis de valores.
Este tema da para escribir miles de páginas, concluiré sugiriendo que cambiemos nuestros hábitos de dormir, de trabajar, de divertirnos para asemejarnos a nuestros vecinos y poder ser un poco más productivos, estaremos ayudando a resolver en parte la actual crisis económica, crisis política y crisis de valores.
sábado, 13 de febrero de 2010
PARLAMENTOS DE FUNCIONARIOS
Poco imaginaba Montesquieu, cuando desarrolló su teoría de la separación de poderes, la complejidad que adquiriría el sector público. En España, la intromisión de la política en la judicatura constituye un hecho habitual. ¿Y qué decir de la supuesta separación entre el poder ejecutivo y el legislativo? Hace unos años, a menudo se escogía como ministros a gente de la sociedad civil, que aportaba su experiencia. Esto también se ha perdido. Los cargos ministeriales son ahora un premio al miembro del partido, a menudo ya parlamentario, que se ha portado bien.
Pero lo que probablemente no pasó nunca por la cabeza de Montesquieu es la retorcida situación a la que hemos ido a parar: y es que los funcionarios han asaltado el poder legislativo. La máquina y quien la dirige son, ahora, la misma cosa. Basta ver la composición de los parlamentos. Congreso de los Diputados: el 72% de los parlamentarios son, en origen, empleados públicos; o la Asamblea de Madrid, donde el número de empleados públicos es del 75%. Incluso la "laboriosa" Cataluña no se escapa: sólo el 32% de sus diputados provienen del sector privado.
Contrasta nuestra situación con la de otros países europeos. En Italia, la Camera dei Deputati sólo tiene un 43% de asalariados públicos. La House of Commons, un 47% o el Scottish Parliament, un 40%. Incluso en la estatalista Francia sólo la mitad de la Assemblée Nationale está formada por empleados públicos.
Pocas leyes útiles para el ciudadano de a pie elaborarán nuestros parlamentarios. Sobre todo, pocas que recorten privilegios de los empleados públicos, ¿no creen? Los partidos han caído en manos de gente que, segura de mantener su lugar de trabajo habitual, hace incursiones en la política para cambiar de aires y proyectar su miopía a todo un país. Una especie de divertimento.
El principal peligro de nuestra democracia es, hoy día, esta distancia entre la realidad y sus parlamentos. Mientras no podamos elegir los diputados por distritos, o nominalmente, tendremos malos políticos. No podremos disfrutar del político de raza que no debe su puesto a nadie más que al contribuyente que lo eligió.
Xavier Roig es autor de La dictadura de la incompetencia (Ed. La Campana). De próxima aparición en castellano (Ed. Gestión 2000).
Pero lo que probablemente no pasó nunca por la cabeza de Montesquieu es la retorcida situación a la que hemos ido a parar: y es que los funcionarios han asaltado el poder legislativo. La máquina y quien la dirige son, ahora, la misma cosa. Basta ver la composición de los parlamentos. Congreso de los Diputados: el 72% de los parlamentarios son, en origen, empleados públicos; o la Asamblea de Madrid, donde el número de empleados públicos es del 75%. Incluso la "laboriosa" Cataluña no se escapa: sólo el 32% de sus diputados provienen del sector privado.
Contrasta nuestra situación con la de otros países europeos. En Italia, la Camera dei Deputati sólo tiene un 43% de asalariados públicos. La House of Commons, un 47% o el Scottish Parliament, un 40%. Incluso en la estatalista Francia sólo la mitad de la Assemblée Nationale está formada por empleados públicos.
Pocas leyes útiles para el ciudadano de a pie elaborarán nuestros parlamentarios. Sobre todo, pocas que recorten privilegios de los empleados públicos, ¿no creen? Los partidos han caído en manos de gente que, segura de mantener su lugar de trabajo habitual, hace incursiones en la política para cambiar de aires y proyectar su miopía a todo un país. Una especie de divertimento.
El principal peligro de nuestra democracia es, hoy día, esta distancia entre la realidad y sus parlamentos. Mientras no podamos elegir los diputados por distritos, o nominalmente, tendremos malos políticos. No podremos disfrutar del político de raza que no debe su puesto a nadie más que al contribuyente que lo eligió.
Xavier Roig es autor de La dictadura de la incompetencia (Ed. La Campana). De próxima aparición en castellano (Ed. Gestión 2000).
lunes, 8 de febrero de 2010
SIN FUNCIONARIOS
Si no fuese porque me he percatado que el 80 por ciento de los cargos públicos son funcionarios. Que estos han copado más del 80 por ciento de los escaños del Congreso, Senado y Parlamentos Autonómicos. Que están en todas partes donde actúa la política. Que dirigen las cúpulas de los partidos políticos en España. Que lo hacen por ambición y promoción personal. Que haciendo todo esto se convierten en una casta dentro de la sociedad civil controladora de la vida humana y de sus intereses.... Si no fuese por todo ello... creería en la Función Pública por vocación al servicio del ciudadano.
Han tenido que pasar 55 años de mi vida para darme cuenta de estos hechos, para saber que 3.200.000 funcionarios en España son la causa del importante aumento del déficit público; que mis hijos quieren hacerse funcionarios con el fin de obtener seguridad y trabajo, no con el deseo del servicio al ciudadano.
Por todo ello, y desde mañana mismo, debemos impedir a cualquier funcionario tener ningún cargo público político.
Han tenido que pasar 55 años de mi vida para darme cuenta de estos hechos, para saber que 3.200.000 funcionarios en España son la causa del importante aumento del déficit público; que mis hijos quieren hacerse funcionarios con el fin de obtener seguridad y trabajo, no con el deseo del servicio al ciudadano.
Por todo ello, y desde mañana mismo, debemos impedir a cualquier funcionario tener ningún cargo público político.
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