sábado, 27 de marzo de 2010
¿Cómo podemos salir de la crisis?
¿Cómo podemos salir de la crisis?: cambiando el modelo de un Estado donde el Gobierno ni siquiera tiene atribuciones para controlar el despilfarro de CCAA y Ayuntamientos, que representan el ¡70% del gasto público!, con un derroche de más de 100.000 millones de euros año; cambiando el sistema electoral, para hacer de España una democracia y no la basura impuesta por los prohombres de la Transición; y privatizando las cajas de ahorro, para que en vez de financiar a los políticos y a sus amigos, pasen a financiar a la gente honrada y trabajadora. Y esto solo requiere una cosa, voluntad política. Por supuesto ni el PSOE ni el PP están por la labor, pues la dictadura partitocrática, y la posibilidad de mantener a una casta de más de 100.000 cargos cada uno, expoliando a los ciudadanos, sin que estos tengan la menor posibilidad de defenderse, es la base de su poder. Pero ahora es diferente, este modelo de Estado despilfarrador, incontrolable, ineficiente y corrupto ya no se sostiene, pronto estará al borde del colapso, y o se adoptan esas medidas o la alternativa es el Apocalipsis económico y la revuelta social.
viernes, 5 de marzo de 2010
Hijo, hazte funcionario... porque ser funcionario es para siempre.
El otro día, en un bar del Congreso de los Diputados, se escuchó la siguiente conversación:"Que las cuentas públicas no cuadran, el déficit sube y hay que recortar gastos. Yo no lo dudaba: hacía un ERE entre los funcionarios y de los tres millones que hay me cargaba a un millón. Y ya verías cómo mejoraba la administración y se acababa la crisis. Si es que el pago del empleo público se lleva la quinta parte del presupuesto del país.
Que un funcionario, aunque no de un palo al agua o sepa hacer la o con un canuto, lo sea de por vida hasta que se muera o se jubile me parece un insulto para los cuatro millones de parados que hay. Y que, mientras miles de empresas privadas quiebran o tienen que hacer EREs y en la Unión Europea todos estén recortando funcionario, el Estado siga aquí aumentando el número de funcionarios, un 32% entre 2000 y 2008... bueno, me pone enfermo. Es anacrónico, antiproductivo y un caldo de cultivo de corrupción. Papá, no entiendo por qué vosotros en el Congreso no cambiáis la legislación."El joven observó cómo su última frase producía una amplia sonrisa en el rostro senatorial de su progenitor, quien terminó de un sorbo su café antes de replicarle poniéndole una mano condescendiente en el hombro."Hijo, ¿tú sábes cuántos parlamentarios, en el Congreso de los Diputados, son en origen empleados públicos? El 72%. ¿Crees tú que alguna vez vamos a elaborar una ley que recorte privilegios de los funcionarios? Ahí tienes tu respuesta. Los partidos han caído en manos de gente que, segura de mantener su lugar de trabajo habitual, hace incursiones en la política por divertimento o para cambiar de aires."Así que, como decían nuestras madres: "Hijo, hazte funcionario... es un puesto para toda la vida."En Fijo para siempre, ¿pero inamovible?, Javier Martín recoge en El País la opinión de distintos expertos.Francisco Longo, profesor de recursos humanos en ESADE: "Por razones de interés general, la hiperprotección laboral del empleo público debe acabar. Cuando la Administración pública no puede mantenerse debe ser lógico que elimine servicios y puestos de trabajo, como sucede en la empresa privada". "Históricamente, el empleo vitalicio fue una prueba de salud democrática: un cuerpo de funcionarios permanente para evitar que el Gobierno entrante pusiera a sus funcionarios y despidiera a los anteriores, como aún sucede en países latinoamericanos." "Eso era necesario en trabajos ligados a los servicios de autoridad, donde el bien público dominante es la imparcialidad. "Con el tiempo, la protección extraordinaria del empleo público se ha extendido a otros que nada tienen que ver con la autoridad, como profesorado, médicos o servicios sociales, es decir, a la inmensa mayoría. Parecería lógico que estas personas, aparte del examen de entrada, tuvieran que superar de tiempo en tiempo unas evaluaciones para seguir en el empleo".Domingo Fernández, presidente del sindicato de funcionarios CSI-CSIF: "El empleo de por vida es la mejor garantía de profesionalidad" "No nos asusta la evaluación, pero con recompensas si es positiva; y sin que signifique el despido, si sale negativa"Salvador Cardús, catedrático de Sociología: "Me gustaría renegar de mi condición de funcionario porque mi remuneración no depende de mis méritos, sino de mis años de antigüedad". "El empleo de por vida es difícilmente justificable; pero si hay que hacerlo, que dé cuenta de la calidad de su trabajo con mecanismos de control transparentes".Enrique Cejudo cuenta su experiencia como secretario sustituto del Juzgado número 1 de El Ejido (Almería): "A las ocho de la mañana, una persona ficha por todos, y a las tres, otra hace lo mismo. No se trabaja ni cuatro horas al día. Se puede verificar muy fácilmente pues todos los fichajes se hacen en el mismo ordenador".
Y... todo sigue igual
Que un funcionario, aunque no de un palo al agua o sepa hacer la o con un canuto, lo sea de por vida hasta que se muera o se jubile me parece un insulto para los cuatro millones de parados que hay. Y que, mientras miles de empresas privadas quiebran o tienen que hacer EREs y en la Unión Europea todos estén recortando funcionario, el Estado siga aquí aumentando el número de funcionarios, un 32% entre 2000 y 2008... bueno, me pone enfermo. Es anacrónico, antiproductivo y un caldo de cultivo de corrupción. Papá, no entiendo por qué vosotros en el Congreso no cambiáis la legislación."El joven observó cómo su última frase producía una amplia sonrisa en el rostro senatorial de su progenitor, quien terminó de un sorbo su café antes de replicarle poniéndole una mano condescendiente en el hombro."Hijo, ¿tú sábes cuántos parlamentarios, en el Congreso de los Diputados, son en origen empleados públicos? El 72%. ¿Crees tú que alguna vez vamos a elaborar una ley que recorte privilegios de los funcionarios? Ahí tienes tu respuesta. Los partidos han caído en manos de gente que, segura de mantener su lugar de trabajo habitual, hace incursiones en la política por divertimento o para cambiar de aires."Así que, como decían nuestras madres: "Hijo, hazte funcionario... es un puesto para toda la vida."En Fijo para siempre, ¿pero inamovible?, Javier Martín recoge en El País la opinión de distintos expertos.Francisco Longo, profesor de recursos humanos en ESADE: "Por razones de interés general, la hiperprotección laboral del empleo público debe acabar. Cuando la Administración pública no puede mantenerse debe ser lógico que elimine servicios y puestos de trabajo, como sucede en la empresa privada". "Históricamente, el empleo vitalicio fue una prueba de salud democrática: un cuerpo de funcionarios permanente para evitar que el Gobierno entrante pusiera a sus funcionarios y despidiera a los anteriores, como aún sucede en países latinoamericanos." "Eso era necesario en trabajos ligados a los servicios de autoridad, donde el bien público dominante es la imparcialidad. "Con el tiempo, la protección extraordinaria del empleo público se ha extendido a otros que nada tienen que ver con la autoridad, como profesorado, médicos o servicios sociales, es decir, a la inmensa mayoría. Parecería lógico que estas personas, aparte del examen de entrada, tuvieran que superar de tiempo en tiempo unas evaluaciones para seguir en el empleo".Domingo Fernández, presidente del sindicato de funcionarios CSI-CSIF: "El empleo de por vida es la mejor garantía de profesionalidad" "No nos asusta la evaluación, pero con recompensas si es positiva; y sin que signifique el despido, si sale negativa"Salvador Cardús, catedrático de Sociología: "Me gustaría renegar de mi condición de funcionario porque mi remuneración no depende de mis méritos, sino de mis años de antigüedad". "El empleo de por vida es difícilmente justificable; pero si hay que hacerlo, que dé cuenta de la calidad de su trabajo con mecanismos de control transparentes".Enrique Cejudo cuenta su experiencia como secretario sustituto del Juzgado número 1 de El Ejido (Almería): "A las ocho de la mañana, una persona ficha por todos, y a las tres, otra hace lo mismo. No se trabaja ni cuatro horas al día. Se puede verificar muy fácilmente pues todos los fichajes se hacen en el mismo ordenador".
Y... todo sigue igual
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